Virginia do Forno

Educadora canina

Un poco de mi historia

Quiero contaros un poquito mi historia… Mi sueño era tener un perro; no tenía otra cosa en mi cabeza. Todos los niños tenían perro menos yo. Era igual, cualquiera me valía, TODOS ME GUSTABAN.

Pero mis padres no querían tener uno en el piso. Por más que yo prometía lo prometible no había manera.

Así se pasaba el tiempo; en el cole, con los amigos, con mi profe de acordeón… Hasta que… un día los Reyes Magos me trajeron un piano. Aquí empieza lo interesante.

Me matriculé en el conservatorio de música y mi madre me retó, me dijo que si me sacaba 1º y 2º de piano en un año me compraría lo que quisiera. Ella nunca miente, y pensaba que como por mi cabeza por aquel entonces me gustaban las chupas de cuero y la uñas postizas… ella estaba convencidisima (Antonia, esa se te escapó, eh???). Le hice prometer que lo que yo quisiera y si, sí, lo prometió!!!

 

Teníais que ver su cara cuando después de que formalizada esa promesa le dije; Quiero un perro ¿Un perro? ¿Pero no querías unas uñas postizas? ¿Y la chupa? ¿Será uno de esos de los pelicos largos, no?? -decía ella toda incrédula.A mi me pierden los nórdicos, sería un ALASKAN MALAMUTE.

GANÉ!!!! Aprobé 1º y 2º el primer año!!, pero el perro no llegaba. Como buen maña que soy, tenían perro para desayunar, comer, merendar, cenar… Podéis preguntárselo, debió de ser un tipo de tortura, aunque yo no lo recuerdo como tal.

Mis padres me dijeron que cuando nos cambiáramos de piso, porque tenía una terraza muy grande y ahí estaría mejor el perro.

A Virginia le encantaban los perros desde pequeña

Mi primer collage

Virginia Do Forno - Adiestradora Canina
Ray, nuestro Border Collie de terapia

Y llegó el día

Bueno, llegó el día!! Nos mudamos!! Pero el perro seguía sin venir; hasta que me harté y quedé un día con el señor de la tienda a las 5 de la tarde.

Mi padre no llegaba, por dios que nervios. Allá fuimos, lo vi y me enamoré. Por supuesto que me lo compré y… había que esperar, aún no se podía separar de la madre. Las dos semanas más largas de mi vida.

Por fin llegó el día, mi madre salía a trabajar y cuando acabase pasaba a recoger al perro (que ella, además, no tenía ni idea de cual era) pero cuando lo vio con esa cara y esos aullidos sin saber nada dijo -¡ese es el mío!-.

Que tarde más larga. Mi hermana y yo mirando el reloj a cada segundo, asomadas por la ventana, llamando por teléfono a ver si ya llegaba… En una de las veces que se asoma mi hermana a la ventana, pega un GRITO APACHE, hasta los del bar de abajo salen a ver que pasa.

 

Mi madre con el perro en brazos (no puedo evitar las lágrimas al recordarlo). Estaba en casa, y no nos lo podíamos creer!!!

Mi pequeño lobito, mi gran Scrapie (porque ese fue su nombre, como el sobrino de Scooby Doo). Mi amigo, mi defensor, mi paño de lágrimas… Cuando salíamos a tomar algo, tú pedías tus aceitunas y todo el mundo se asustaba (porque aullabas como un lobo), aceitunas , patatas o lo que fuera.

Como no atropellaríamos a nadie con la bici o los patines. Tampoco me puedo olvidar de que mientras estábamos en la playa, tú desde la terraza nos vigilabas y aullabas cuando nos metíamos al agua, y si te llevábamos con nosotros nos amargabas la mañana porque cuando entrábamos al agua tú te encargabas de cogernos por el bañador y tirar para atrás ó entrar tú también, ponerte delante que nos agarrásemos y sacarnos fuera.

Así era mi perro!!!

Que mal te educamos (desde la ignorancia, claro). Hacías lo que te daba la gana; te ibas y no volvías hasta dos horas después (eras capaz de quitarle la magdalena de la mano a tu Antonia y volverte a escapar sin despeinarte), también he de recordarte que la arrastraste una vez por media Zaragoza y ella es 1´82 de mujer. ¿Te acuerdas que la Lara te cantaba canciones y tú le mordías? Si te reñíamos te meabas en la terraza, nos dejabas sin comer de vez en cuando… en fin, un GRANUJA lleno de amor.

Y a partir de aquí empieza mi trayectoria; teniendo otros perros, formándome, adiestrando y haciendo de mi PASIÓN UNA PROFESIÓN QUE ME ENCANTA.

Cómo me convertí en

Educadora Canina

Todo empieza después de casada, después de bastante tiempo de no tener perro sentí la necesidad de que quería a un 4 patas en mi vida, sólo había un problema, mi marido es ganadero y su concepto sobre el perro y el mío ERAN totalmente diferentes; para él era una herramienta de trabajo y para mi uno más de mi familia (he de decir, que tengo la mayor de las suertes; es la mejor persona que he conocido nunca, siempre dispuesto a aprender y a caminar junto a mi en el ciclo de la vida, y  en este tema no iba a ser menos).

Yo, como buena maña y de Zárágózá, que soy = cabezona como nadie jajaja,  ni corta ni perezosa un día compré una perrita; ¡¡que contenta estaba!! por fin iba a poder volver a hacer todas esas cosas tan maravillosas que se pueden hacer con un perro; salir de paseo,  llevarme a mi perro a por el pan, a tomar el vermut… porque ¡¡qué envidia he pasado!! sobre todo cuando nos íbamos a la playa y por la tarde salíamos a dar una vuelta por el paseo marítimo del sitio de turno y la mayoría de la gente llevaba perro y yo no, por dios que agobio.

Después de soñar e imaginarme con mi perra, un angelito al lado de mi oreja me dice que no va a ser todo tan fácil y tan bonito como yo estaba soñando, como ya os he contado, la historia con mi primer perro fue un desastre en lo que a educación se refiere.

Entré en pánico ¿Qué voy a hacer ahora si no tengo ni idea de perros? ¿Cómo le enseñaré a hacer pis y caca en la calle? ¿Y si destroza cosas?, el piso es nuevo, bufffff ¿Y si ladra? ¿los vecinos? ¿Y si se escapa?, anda que como no nos deje comer… madreeeeee ¿No le dará por morder a la gente o a otros perros, verdad???. La perra venía en camino y yo no sabía que hacer.

Con quien me he formado

Me puse a buscar como una loca adiestradores y lo único que encontraba eran collares de ahogo, de impulsos, riñas, castigos, que viva en el balcón… Lo que sí tenía claro era una cosa, que no quería bajo ningún concepto que maltrataran a mi perra, y en mi desesperada búsqueda pensaba ¿es que a un perro solo se le puede enseñar a palos?, si es así yo no lo quiero.

Por suerte no era así; no se cómo ni de qué manera encontré a un chico encantador, al que tengo que darle las GRACIAS SIEMPRE porque él es el  culpable de que hoy esté escribiendo estas líneas y por el que hoy por hoy me dedico a este maravilloso mundo que ha sido mi pasión desde niña, que además es el mismo que en aquel momento me salvó la vida. Ese ángel se llama Aarón Sánchez; atendió todas mis miles de preguntas por teléfono y que me aseguró que había un método en el que no se maltrataba al perro.

Me ofreció un curso de cachorros y allá que fui.

4 sesiones; casi aún no doy crédito, ¿cómo puede ser posible que en 4 sesiones fuera capaz de explicarnos y GRABARNOS a fuego lo que es un perro, como piensa y el porqué de sus comportamientos. Es el día de hoy que muchas de las frases y símiles que aprendí en ese curso las utilizo con mis clientes, porque como yo digo, me salvó la vida.

Ningún problema y la perra siempre ha llamado la atención por su buen comportamiento.

Al poco tiempo me dice; -Virginia, ¿porqué no haces un curso de Obediencia Básica?-, a lo que yo respondo que sí, que estaría bien, porque otro de mis sueños era ir a comprar el pan y que mi perrita me esperara en la puerta.

Si en el cachorros aprendí, en este no te digo nada… un montón!!!

Siempre hemos mantenido el contacto y al tiempo me dice, -¿sabes que van a venir a Zaragoza Carlos Alfonso y Javier Moral  y van a dar el curso de Adiestrador Canino y Técnico en Modificación de Conducta?-

Por supuesto no me lo pensé; aunque no los conocía tenía claro que si Aarón me lo decía iba a ser lo mejor, y como siempre no me decepcionó. Fue un curso maravilloso en el que conocí a grandes maestros y compañeros que actualmente son amigos. Lo volvería a hacer una y mil veces y no tendré vida para agradecer todo lo que estas personas me han enseñado; porque una cosa son los conocimientos y otra son los valores, porque el curso no eran solo conocimientos, era mucho más. Carlos es una persona con un corazón enorme que cuida y mima a sus alumnos como nadie y además nos da grandes lecciones de vida que yo personalmente las llevo siempre conmigo. Y de Javier ¿Qué decir?, que cuando una persona disfruta y vive con pasión su trabajo eso lo trasmite a los demás, se deja la piel en que sus alumnos aprendan y hace fácil lo difícil. En fin, mucho bueno que contar y nada malo que decir.

A partir de aquí esto es como una droga, quieres más y más y más… y mil veces aprender, así que seguimos formándonos con los que yo considero que son los mejores y los que me quedan por descubrir.

He seguido con Carlos haciendo seminarios (aún me quedan cosas pendientes), Pere Saavedra que tiene un sensibilidad y transmite las emociones del perro como nadie, Marcos J. Ibáñez gran experto en modificaciones de conducta y mil cosas más, Antonio García Esteban, un maestro con mayúsculas, mejor persona y que te hace estrujarte el cerebro hasta llegar a la “locura” además de no soltarte de la mano… y lo que nos queda.

Con Antonio García Esteban

Virginia Do Forno adiestradora de perros con Antonio Garcia Esteban

Ahora soy yo también la que ayuda a otros perros y a sus tutores. Cada caso, cada perro, cada persona es un nuevo reto que afronto con ilusión, como si fuera el primero y  porque no hay nada más satisfactorio que cambiar a mejor las vidas y relaciones de las personas con sus perros, lo que un día me enseñaron a mi, quiero transmitir ese legado, porque los perros  y sus tutores se lo merecen.

Como digo, aún nos queda mucho que aprender de los perros y por supuesto  no cesaremos en el empeño, yo personalmente no pienso parar!!

Gracias, gracias y mil veces gracias. A mis profesores por sus grandes lecciones, a mi familia y en especial a Daniel que me aguanta y me apoya en toda mi locura canina y por supuesto a toda la gente (que es mucha) que confía en mi para ayudarles con sus perros.

A TODAS ESTAS PERSONAS ¡¡GRACIAS!!

Virginia Do Dorno

¿Qué actividades realizo actualmente?

Actualmente comparto artículos con todo lo que voy aprendiendo sobre el mundo de la educación y el adiestramiento canino, con el objetivo de que todos vosotros, mis queridos lectores, podáis mejorar la relación que tenéis con vuestros perros, podeis visitar mi blog, haz clic aquí.

Curso de educación canina impartido por Virginia Do Forno:

Curso de educación canina impartido por Virginia Do Forno

 

Los findes de Semana realizo Paseos Grupales en el que nos juntamos un montón de amantes de nuestros perros para disfrutar de la naturaleza, aprender sobre la convivencia con nuestros perros y que puedan pasear libres, sin correa y sin que ocurran percances entre ellos porque nuestro gran error es que no los llegamos a entender y el perro aparte de ser un animal social, tiene su propio lenguaje y unas habilidades sociales increibles  .

Estos paseos los realizo por sendas naturales en torno a Agreda (Soria) aunque también me muevo por otros lugares.

Si quieres apuntarte a nuestros paseos o conocer más información Haz click aquí

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